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 Para Médicos: Asma inducida por el ejercicio

¿Experimenta usted tos respiración con silbido o pecho apretado al hacer ejercicio? ¿Se siente sumamente cansado o le falta el aire cuando se esfuerza? Si tiene alguno de estos síntomas, puede ser una de las muchas personas que sufren de asma inducida por el ejercicio.

Aproximadamente el 7% de la población, sufren de asma. Con el ejercicio físico extenuante, la mayoría de estas personas sufre de síntomas de asma. Además, muchos pacientes no asmáticos, por lo menos el 11% de la población y, a menudo, quienes tienen alergias o antecedentes familiares de alergias, se ven aquejados de asma relacionada con el ejercicio.



Síntomas y factores desencadenantes

Si tiene asma inducida por el ejercicio, puede sufrir de dificultades para respirar dentro de 5-20 minutos después de comenzar el esfuerzo. Los síntomas pueden ser: respiración con silbido, pecho apretado, tos y dolor del pecho. Otros síntomas del asma inducida por el ejercicio incluyen falta de aire prolongada, comenzando frecuentemente 5-10 minutos después del ejercicio breve.

Los pacientes con este trastorno tienen vías respiratorias que son sumamente sensibles a los cambios repentinos de temperatura y humedad, especialmente cuando respiran aire más frío y seco. Durante la actividad extenuante, las personas tienden a respirar por la boca, permitiendo que el aire frío y seco llegue a las vías respiratorias inferiores sin pasar por el efecto calentador y humidificante de la nariz. Con la respiración por la boca, también común en los pacientes con resfriados, sinusitis y rinitis alérgica, se humedece el aire a una humedad relativa sólo del 60-70%, mientras que la respiración por la nariz entibia y satura el aire a un nivel del 80 a 90% de humedad antes de que llegue a los pulmones.

Además de la respiración por la boca, los contaminantes presentes en el aire, el alto nivel de polvo y las infecciones virales de las vías respiratorias también pueden acentuar la respiración con silbido al hacer ejercicio.

Diagnóstico

Para confirmar un diagnóstico de asma inducida por el ejercicio, el médico:

1. Obtiene los antecedentes del paciente.
2. Realiza un examen de respiración con el paciente en descanso para asegurar que el paciente no tenga asma crónica.
3. A menudo puede efectuar un examen de respiración después del ejercicio.

La medición puede realizarse en una institución médica o “directamente”. En el consultorio, un paciente hace ejercicio durante seis a ocho minutos utilizando una máquina de caminata o bicicleta estacionaria para crear suficiente esfuerzo para mantener un ritmo cardíaco del 80-90% del valor predicho máximo para la edad correspondiente. El paciente respira en una máquina de respiración llamada espirómetro, que procesa la capacidad del paciente para exhalar, o expirar aire. Este examen se efectúa antes del ejercicio y a diversos intervalos entre dos y 30 minutos después de dejar de hacer ejercicio. Una disminución por lo menos del 12-15% en el volumen de aire exhalado (comparado con el valor inicial) por el paciente en un segundo (llamado valor expiratorio forzado en un segundo, o FEV 1) indica posible asma inducida por el ejercicio.

En forma directa, puede evaluarse el flujo de aire expiratorio antes y después de una “carrera libre” de seis a ocho minutos o después de participar en un deporte o actividad que generalmente induce síntomas respiratorios. El flujo de aire se mide nuevamente durante 30 minutos después de que termine el ejercicio. Si bien puede utilizarse un espirómetro portátil, los médicos generalmente recomiendan un pequeño medidor de flujo máximo de bajo costo para demostrar la disminución característica del flujo de aire expiratorio después del ejercicio. En este caso se requiere una disminución del 15-20% para que la prueba sea considerada positiva en cuanto al asma inducida por el ejercicio.

Actividades recomendadas

Si bien el tipo y la duración de la actividad recomendada varía en cada persona, algunas actividades son mejores para quienes sufren del asma inducida por el ejercicio. La natación a menudo se considera el deporte preferido para los asmáticos y aquellos con tendencia a los broncoespasmos gracias a sus numerosos factores positivos: una atmósfera cálida y húmeda, disponibilidad todo el año, tonificación de los músculos de la parte superior del cuerpo y la manera en que la posición horizontal puede ayudar a movilizar la mucosa desde el fondo de los pulmones. Las caminatas, paseos en bicicleta, excursiones y el esquí alpino también son actividades con menos posibilidades de desencadenar el asma inducida por el ejercicio.

Los deportes de equipo que requieren impulsos cortos de energía, tales como béisbol, fútbol americano, lucha libre, golf, gimnasia, carreras cortas y eventos de campo o surfing tienen menos probabilidades de desencadenar el asma que los deportes que requieren actividad continua como el fútbol, básquetbol, hockey o el atletismo de larga distancia. Las actividades de clima frío tales como el esquí nórdico o de fondo y el hockey sobre hielo también tienden más a agravar las vías respiratorias. Sin embargo, muchos asmáticos han encontrado que con el entrenamiento correcto y tratamiento médico, pueden sobresalir como corredores e inclusivo como basquetbolistas.

Tratamiento

Los medicamentos inhalados antes del ejercicio son útiles para controlar y prevenir broncoespasmos inducidos por el ejercicio. El medicamento preferido para prevenir los síntomas del asma inducida por el ejercicio es un inhalador broncodilatador beta2 agonista que se usa 15 minutos antes del ejercicio. Estos medicamentos, que incluyen albuterol, pirbuterol y terbutalina, son eficaces en el 80 al 90% de los casos pues actúan rápidamente y duran hasta cuatro a seis horas. Estos fármacos pueden utilizarse también para aliviar síntomas relacionados con el asma inducida por el ejercicio después de que ocurran.

En las escuelas, las enfermeras de la escuela pueden administrar estos medicamentos a los niños. También está disponible el formoterol, un inhalador broncodilatador de larga acción que dura hasta 12 horas. Al usar esto antes de la escuela, muchos niños pueden participar en clases de gimnasia y otros deportes a lo largo de la jornada sin necesitar inhaladores de corta acción.
Si no se controlan los síntomas rápidamente con medicamentos, los pacientes deben hablar con su médico sobre el uso de medicamentos diarios que traten el asma subyacente; el proceso inflamatorio que está causando la mayor sensibilidad de las vías respiratorias.

Además de los medicamentos, un período de precalentamiento antes del ejercicio puede disminuir lo apretado del pecho tras hacer el ejercicio. Un período de enfriamiento, con estiramientos y trote después de una actividad extenuante, puede impedir que el aire en los pulmones cambie rápidamente de frío a tibio y puede evitar los síntomas de asma que se producen después del ejercicio.

Los atletas deben restringir el ejercicio cuando tengan infecciones virales, cuando las temperaturas sean sumamente bajas o, si son alérgicos, cuando los niveles de polvo y contaminación del aire sean altos. La respiración con los labios semicerrados también puede ayudar a reducir la obstrucción de las vías respiratorias.




 
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