Una piel sonrojada, con protuberancias, escamosa o hinchada - cualquiera de
estos síntomas puede indicar un trastorno alérgico de la piel. Con frecuencia
estos trastornos de la piel están provocados por una reacción del sistema
inmunológico, lo que significa que se trata de una alergia. Los trastornos
alérgicos de la piel pueden adoptar varias formas y están provocados por
diferentes causas.
Urticaria y angioedema
La urticaria son zonas sonrojadas e hinchadas de la piel que producen picores
y que pueden variar en tamaño y aparecer en cualquier parte del cuerpo. Los
casos más comunes son los de urticaria aguda, aquí la causa es identificable -
con frecuencia se debe a una infección viral, un medicamento, alimento o al
látex. Generalmente, estos casos de urticaria desaparecen de manera espontánea.
Algunas personas padecen urticaria crónica que aparece casi diariamente durante
meses o años. Para estas personas, ciertas circunstancias o sucesos, tales como
rascarse, la tensión o los "nervios", pueden agravar su padecimiento. No
obstante, la eliminación de estas causas motivadoras surte poco efecto en este
trastorno.
En ocasiones, la urticaria aparece concurrentemente con la angioedema, una
hinchazón de las capas más profundas de la piel. La angioedema no produce
enrojecimiento ni picores, y casi siempre aparece en los tejidos blandos tales
como los párpados, boca o genitales. La urticaria y la angioedema pueden
aparecer juntos o por separado en el cuerpo. La urticaria es el resultado de un
producto químico llamado histamina -responsable de muchos de los síntomas de las
reacciones alérgicas - en las capas superiores de la piel. La angioedema es el
resultado de la acción de estos productos químicos en las capas más profundas de
la piel.
Generalmente estos productos químicos se almacenan en las células cebadas de
nuestros cuerpos, que participan de una manera intensa en las reacciones
alérgicas. Existen varios elementos detonantes identificables que liberan
histamina y otros productos químicos presentes en las células cebadas,
provocando así la urticaria.
En los adultos, las reacciones a los medicamentos constituyen una causa común
de la urticaria aguda. Entre los medicamentos de los que se sabe que provocan la
urticaria o la angioedema se incluyen la aspirina y otros medicamentos
antinflamatorios no esteroides (NSAID) tales como el ibuprofeno, los fármacos
para combatir la hipertensión conocidos como inhibidores ACE o los analgésicos
que contengan codeína o fármacos similares a la codeína. Al igual que todas las
urticarias inducidas por fármacos, estas reacciones se producen en un plazo que
va desde unos minutos hasta una hora después de ingerir el fármaco. Los
adultos también pueden desarrollar urticaria después de comer ciertos alimentos,
entre los que se incluyen las nueces, huevos, mariscos, soja, trigo o leche -
los culpables de más del 90 por ciento de las urticarias inducidas por
alimentos. En los niños, los alimentos o las infecciones virales tales como
los catarros pueden ser los causantes de la urticaria aguda. La urticaria física
es la urticaria provocada por una causa externa: frotamiento de la piel, frío,
calor, esfuerzo físico, tensión nerviosa o una exposición directa a la luz
solar. Con frecuencia, los pacientes afectados por urticaria crónica informan de
que al menos uno de estos factores actúa como causa de su urticaria.
Siempre que exista un detonante identificable de la urticaria, éste se debe
eliminar. En pacientes con urticaria aguda, se puede llegar a tardar varios días
en eliminar algunas clases de medicamentos o alimentos del cuerpo. Para estas
personas en particular, el especialista en alergias / inmunólogo les puede
recetar antihistamínicos para aliviar los síntomas hasta que se elimine el
verdadero culpable. Para los pacientes con urticaria crónica, el tratamiento no
puede controlar las erupciones, este tipo de urticaria acaba desapareciendo
espontáneamente con o sin tratamiento. Para el cincuenta por ciento de estos
pacientes, las urticarias desaparecen en un período de tres a doce meses, el 40
por ciento desaparece en un período que va de uno a cinco años. Hasta el 1.5% de
estos pacientes pueden experimentar esta urticaria durante más de 20 años.
El cuarenta por ciento de los pacientes con urticaria crónica tendrá al menos
un episodio más de urticaria crónica durante el transcurso de sus vidas. Para
estos pacientes, el objetivo del tratamiento es proporcionar una mayor
comodidad. Si sufre urticaria crónica, su especialista en alergias / inmunólogo
le recetará antihistamínicos y combinará diferentes medicaciones para ajustar la
dosis según sea necesario, para así adaptarlas a sus síntomas particulares. En
casos muy raros, si los antihistamínicos no proporcionan una comodidad adecuada,
su especialista en alergias / inmunólogo le recetará un corticoesteroide de
administración oral.
Dermatitis por contacto
Cuando algunas substancias entran en contacto con la piel, puede que
provoquen una erupción que recibe el nombre de dermatitis por contacto. Algunas
de estas reacciones son el resultado de una reacción alérgica en la que
interviene el sistema inmunológico, pero muchas son el resultado de una reacción
no alérgica o de carácter irritante. Con frecuencia resulta difícil distinguir
entre estos dos tipos de reacciones. El rasgo más distintivo de la dermatitis
por contacto de naturaleza alérgica es que se produce casi exclusivamente en
aquellas zonas en donde la piel contacta con el agente agresor, que puede ser
una planta o un producto químico. Con frecuencia la dermatitis por contacto
irritante es más dolorosa que irritante y es el resultado del daño que un agente
agresor inflinge en la piel con la que contacta. Mientras más tiempo esté la
piel en contacto- o mientras más concentrado sea el agente- más grave será la
reacción. La causa más común es el agua con jabón y los detergentes. Por lo
tanto, no resulta sorprendente que estás reacciones aparezcan con mayor
frecuencia en las manos y que muchas veces estén relacionadas con el trabajo.
Las personas más susceptibles son los que ya padecen otras enfermedades
cutáneas, especialmente eczemas.
El mejor ejemplo de la dermatitis por contacto alérgica es la reacción que
levanta ampollas y es roja e irritante y que casi todo el mundo experimenta
después de tocar una planta de la familia "rhus", tales como la hiedra venenosa,
el roble venenoso o el zumaque. Esta reacción alérgica la produce un producto
químico que se encuentra en la planta que recibe el nombre de urushiol. También
puede experimentar la misma reacción al tocar otros elementos que hayan estado
en contacto con la planta, incluyendo herramientas de jardinería o el perro de
la casa. No obstante, una vez que se haya lavado la piel, no sufrirá otra
reacción por tocar las ampollas o la erupción. De manera diferente a lo que
sucede con las dermatitis por contacto irritantes, que se produce a los pocos
minutos de entrar en contacto con un agente agresor, las reacciones de la
dermatitis por contacto alérgicas se producen de 24 a 48 horas después del
contacto. Una vez que se inicia la reacción, tarda entre 14 a 28 días en
remitir, incluso con tratamiento.
Entre los demás agentes que provocan la dermatitis por contacto alérgica se
encuentra el níquel, perfumes y fragancias, colorantes, productos de goma
(látex) y cosméticos. Algunos de los ingredientes de los fármacos que se aplican
en la piel también pueden provocar una reacción alérgica, el más común es la
neomicina, un ingrediente de las cremas antibióticas. Para evitar cualquier
posible reacción, no se debe aplicar nunca ninguna crema que acabe en "caina"
sobre la piel dañada.
El tratamiento de la dermatitis por contacto irritante exige que se evite
el contacto de la piel con el agente que provoca la reacción, y que se tomen
todas las precauciones debidas para evitar el derrame de productos químicos
cáusticos sobre la piel. Con frecuencia los guantes pueden resultar de ayuda.
Debido a que la naturaleza de estas reacciones no es alérgica, los tratamientos
están dirigidos a aliviar los síntomas y a impedir cualquier daño permanente en
la piel afectada.
El tratamiento de la dermatitis por contacto alérgica depende de la gravedad
de los síntomas. Los enjuagues fríos y las compresas pueden ofrecer cierto
alivio durante la primera etapa aguda de la erupción, en la que aparecen
ampollas e irritación. Cuando la erupción esté limitada a superficies pequeñas
de la piel, se podrán recetar cremas corticoesteroides tópicas para aliviar las
molestias. Cuando estén afectadas grandes superficies del cuerpo, se podrán
recetar corticoesterioides orales. Si se recetan, es importante continuar
tomando las medicaciones orales durante toda la duración de la reacción (14-28
días). Para evitar que se vuelva a producir la reacción, asegúrese de evitar el
contacto con la sustancia agresora. Si el paciente y el especialista en alergias
/ inmunólogo no pueden determinar que sustancia provocó la reacción basándose en
el historial del paciente, el especialista en alergias / inmunólogo podrá
realizar una serie de pruebas del parche para identificarla.
Dermatitis atópica / eczema
La dermatitis atópica es una reacción alérgica común que afecta la cara,
codos y rodillas, también recibe el nombre de eczema. Esta erupción irritante,
escamosa y rojiza es frecuente en niños de corta edad, pero también puede
aparecer posteriormente en personas con antecedentes familiares de atopia, lo
que significa asma o rinitis alérgica ("fiebre del heno"). El eczema en
ocasiones supura, o en ocasiones puede presentar un aspecto muy seco. Es raro
que un médico tenga dificultades a la hora de diagnosticar la dermatitis atópica
ya que se puede basar en tres factores diferentes: una erupción 1) irritante, 2)
"eczematosa" o con protuberancias en una 3) persona atópica. Si falta una de
estas tres características, su médico podrá considerar otras causas:
La identificación de la causa del picor es esencial a la hora de controlar los
síntomas. Entre las causas más comunes se encuentra un sobrecalentamiento o la
sudoración, y el contacto con elementos irritantes tales como lana, animales
domésticos o jabón. En las personas de más edad la tensión emocional puede
provocar su reaparición. Para algunos pacientes, generalmente niños, los
alimentos también pueden ser el detonante de la eczema. Las infecciones
secundarias provocadas por estafilococos también pueden provocar una recurrencia
de los síntomas. Generalmente estos pacientes tienen una piel muy seca y poseen
el "pliegue de Dennie Morgan" -un pliegue infraorbital que cruza los párpados
inferiores. También son más susceptibles a otras infecciones cutáneas.
El objetivo primario del tratamiento es prevenir la irritación del eczema. El
paciente debe dejar de rascarse la erupción. La aplicación de compresas frías
resulta de ayuda, también es esencial la lubricación de la piel con crema o
ungüento, especialmente durante las estaciones del año más secas. Los pacientes
deberán eliminar de su entorno todos los "elementos irritantes" que agraven el
trastorno. Si los alimentos están identificados como la causa, se deben eliminar
de la dieta.
Las cremas corticoesteroides tópicas son las más efectivas para el
tratamiento de la erupción una vez se hayan tomado todas las medidas de
prevención. Muy raramente, se recetan antihistamínicos o cortocoesteroides
orales, y en el caso de que se haya introducido una infección secundaria por
rascarse la erupción, necesitará antibióticos.